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Me da hasta vergüenza volver a escribir algo después de tanto tiempo con el blog abandonado, pero hoy me siento con ganas de publicar algo, y además así me evado un poco del trabajo.
Pedazo de cena que me curré ayer por la noche (y he de aclarar que cuando digo pedazo de cena no significa complicación ni implica estar horas en la cocina). ¿El plato principal? El que os voy a contar ahora mismo: un lomo de salmón asado que estaba para chuparse los dedos. Y digo lomo porque seguramente si intento hacer lo mismo con las típicas rodajas que suelen vender no habría salido ni mucho menos igual. Pero allí estaba la chica de la pescadería del Mercadono, majísima ella, que me hizo el corte que quería. Cuando vayáis a por salmón, si podéis, en lugar de pedir rodajas que os corten un trocito un poco ancho y os separen los dos lomos. Si encima ya os quitan la piel es para que invitéis al dependiente/a de turno a una cañita bien fresca.
Bueno, al lío que me enrollo.
Ingredientes (para 2 personas): un lomo de salmón de unos 350gr, 40g de hierbas aromáticas (al gusto, yo puse estragón, cilantro, tomillo y eneldo), 50-60gr de mantequilla, unas patatas pequeñas cocidas, 150 ml de nata líquida, queso rallado (el que más os guste, yo le puse emmental), sal, pimienta negra y pimienta blanca.
Ponemos a precalentar el horno a 190º.
Ponemos en un recipiente de batidora todas las hierbas aromáticas. Añadimos un poco de sal y de pimienta blanca. Echamos un hilito de aceite y comenzamos a batir todo. Damos un golpe de calor a la mantequilla en el microondas (10-15 segundos, hasta que veáis que se ablanda). La añadimos al recipiente y seguimos batieno hasta conseguir una pasta homogénea.
Ponemos un chorrito de aceite en la bandeja del horno y el salmón encima. Le ponemos un poco de sal y extendemos por encima la mezcla de las hiervas. Añadimos un poco más de eneldo por encima y lo metemos en el horno durante 14-15 minutos.
Mientras ponemos en una sartén un poco de aceite y cuando esté caliente añadimos las patatas cocidas cortadas en rodajas. Echamos un poco de sal y pimienta negra y salteamos durante 2-3 minutos. Añadimos la nata líquida por encima y movemos la sarté para que vaya ligando. Añadimos el queso también para que se funda con el calor. Cuando esté bien ligada la salsa quitamos del fuego y reservamos.
Sacamos el salmón del horno. Si véis que le falta algo de tiempo todavía lo podeís volver a meter pero no debe quedarse seco. Siempre debe estar un puntito rosado todavía por dentro. Esto no significa que esté crudo, sino jugoso.
En un plato ponéis unas patatas y un poco de la salsa alrededor y colocáis encima un trozo de salmón.
El resultado es éste:

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Este fin de semana me han traído un termómetro de cocina (para comprobar la temperatura interior de las carnes al asarlas, por ejemplo). El termómetro es del IKEA y se llama Fantast y supe de él por gentileza del Pingüe Gourmet (gracias). Por el precio de 6,99 euros tienes un termómetro que funciona de maravilla (por lo menos después del primer uso), así que parece que hemos hecho una muy buena compra.
Para estrenarlo hice ayer una receta con un solomillo de cerdo que tenía en casa. Vamos allá.
Solomillo de cerdo con salsa de naranja
Ingredientes (para 2 personas): 1 solomillo de cerdo, 1 patata, 1/2 vaso de nata líquida, 2 ajos, 1/2 vaso de zumo de naranja, 2 cucharadas de azúcar, 1 cucharada de brandy, el zumo de 1/2 limón, sal y aceite.
Pelamos y cortamos la patata en rodajas un poco gruesas. Las ponemos en una fuente de horno con un poco de aceite, sal y dos hojas de laurel y las metemos en el horno a 180º hasta que empiezen a estar blanditas.En ese momento las sacamos del horno y las reservamos.
Subimos el horno a unos 210º. Ponemos el solomillo en la misma fuente de horno, lo rociamos con un chorrito de aceite y lo metemos al horno. Aproximadamente tendrá que estar unos 20 minutos.
Por otro lado ponemos en un cazo el azúcar y el brandy. Cuando se haya derretido y formado un jaraba echamos los zumos de naranja y limón y dejamos que vaya reduciendo a fuego medio-alto.
Pelamos y cortamos los ajos y los ponemos en una sartén con un poco de aceite. Añadimos las patatas, dejamos que se hagan un par de minutos y añadimos la nata. Bajamos el fuego al mínimo y que se hagan lentamente.
Cuando el solomillo esté listo sacamos la fuente del horno, apartamos el solomillo y echamos la salsa de naranja en la fuente para que se mezcle con lo que haya soltado la carne. Echamos todo de nuevo en el cazo y dejamos reducir durante un minuto.
Para montar el plato ponemos unas patatas en el fondo, unos medallones de solomillo encima y rociamos con la salsa. Yo le añadí de paso un poco de sal rosa del Himalaya y el resultado fue de chapêau.

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Antes de daros la receta de este plato un aviso: si alguno se atreve a hacerlo que sea con tiempo. No es un plato complejo en cuanto a dificultad pero lleva mucho tiempo. Por otra parte, el resultado final merece el esfuerzo. Vamos con la receta.
Ingredientes (para 6 personas):
Para los pimientos rellenos: 2 manitas de cerdo, 1 cebolla, 4 zanahorias, 4 hojas de laurel, clavo, 2 berenjenas, 350gr de cordero, 50gr de tomate triturado, 1 cucharada de pulpa de pimientos choriceros, medio vaso de nata líquida, sal y aceite.
Para la salsa de chipirón: 1 cebolla, 2 ajos, 250gr de tomate triturado, 2 sobres de tinta de calamar, 1/2 litro de caldo de pescado, aceite y sal.
Para la salsa de chipirón pelamos, laminamos los ajos y los echamos en una cazuela con un poco de aceite. Añadimos la cebolla bien picada y dejamos que se vaya haciendo a fuego lento (más o menos le llevará 15 minutos). Cuando veamos que está bien pochada agregamos el tomate y la tinta de calamar. Sofreimos todo durante 1 minuto a fuego un poco fuerte y añadimos el caldo de pescado y un poco de sal. Si queréis podéis añadir un poco de pan rallado para que espese un poco mejor. La salsa la dejaremos reducir a fuego medio hasta que veamos que lo que vamos a triturar tendrá la consistencia deseada. Trituraremos con la batidora y los que tengáis un chino pasad la salsa por él, ya que os quedará mucho más fina. Reservamos la salsa.
Para los pimientos rellenos:
Ponemos en la olla express las manitas de cerdo partidas por la mitad. Añadimos 2 zanahorias en trocitos, una cebolla pelada entera con algunos clavos "clavados" (valga la redundancia) y dos hojas de laurel. Cubrimos con agua y cerramos. Desde el momento que suba la olla tienen que estar más o menos una hora. Cuando esté listas las sacamos, las deshuesamos (cuidado que quemarán
) y las partimos en trocitos muy pequeños. Reservamos.
Precalentamos el horno a 180º. Partimos las berenjenas por la mitad, las hacemos unos cortes en el interior, echamos un poco de sal y aceite y las metemos en el horno durante aproximadamente 25 minutos. Cuando estén listas las sacamos del horno, les quitamos la carne y la cortamos bien finita. Reservamos.
Echamos un poco de aceite de nuevo en la olla express. Cortamos 2 zanahorias en trocitos y la sofreimos un poco. Añadimos la carne de cordero, 2 hojas de laurel y unos granos de pimienta negra. Sofreimos todo durante 1 minutos y cubrimos con agua. Cerramos la olla y lo tendremos 30 minutos desde que suba el chivato. Sacamos el cordero y lo cortamos bien finito.
Ponemos en una olla un poco de aceite. Cuando esté caliente añadimos las manitas de cerdo y dejamos que se hagan un poco a fuego medio. Añadimos la carne de las berenjenas y el cordero y dejamos hacer durante un par de minutos. Añadiremos un par de cucharadas de tomate triturado y la pulpa de pimientos choriceros. Mezclamos bien el conjunto y añadimos la nata líquida. Mezclamos bien y retiramos del fuego.
Bueno, en este punto ya tenemos todo preparado y falta sólo el montaje del plato.
Rellenamos los pimientos y los ponemos en una placa de horno. Echamos un hilo de aceite por encima de ellos y los metemos 5 minutos a unos 200º. Calentamos la salsa de chipirón y la ponemos en el fondo de los platos, colocando encima los pimientos rellenos.
Por fin y después de un buen rato podréis disfrutar de un plato exquisito. Sé que da pereza hacerlo pero el resultado compensa. Para una comida con invitados triunfáis seguro. Si por ejemplo sabéis de alguien que no le guste la casquería simplemente quitáis de la receta las manitas de cerdo y añadís en la misma proporción berenjena y cordero. La salsa está de muerte y además de para este plato puede valeros para un pescado blanco, por ejemplo (merluza, rape...). Sólo hay que echarle un poco de imaginación.
A ver si alguno me dáis una alegría.
Ale, a practicar!
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El risotto es una forma de preparar el arroz que me encanta. Con setas, con verduras... es un plato con el que seguro triunfas y no es difícil de hacer. Este fin de semana he probado a hacer un risotto negro, receta que conseguí a través del blog de garbancita. El plato salió exquisito y repito que está al alcance de cualquiera, así que a ver si algun@ os ponéis manos a la obra.
Ingredientes (para 2 personas): 1 vaso de arroz (si es arborio mejor), 1 litro de caldo de pescado, 1 calamar grandecito, 1 chalota, 2 ajos, 2 sobres de tinta de calamar, mantequilla, 1 copa de vino blanco, brandy, aceite y sal.
Para el alioli: 1/2 vaso de aceite, 1 huevo, 1/2 ajo, sal.
Lo primero haremos el alioli. La receta original (o al menos la que dice la gente que es la original) sólo lleva ajo y aceite. Lo que ocurre es que con estos ingredientes no te queda más remedio que hacerla en mortero, ya que con la batidora seguramente se te cortará por su velocidad, y a ver quien es el que se pone a hacer al alioli a mano. Yo la verdad es que paso. Así que pondremos en el baso de la batidora el huevo, un poco de sal, el aceite y el ajo partido (aconsejo primero echar sólo medio ajo y luego cada cuál le añada a su gusto. Simplemente porque si te pasas de ajo ya no podrás rectificar, y luego a ver quién se te acerca
). Simplemente hay que batir bien con la batidora. Si vemos que nos ha quedado un poco líquido añadimos un poco más de aceite y listo. Ala, ya tenemos un alioli en menos de 2 minutos!
Vamos con el risotto. Ponemos en un cazo el caldo de pescado a calentar. Recordar que para el risotto hay que ir añadiendo el caldo poco a poco y que éste tiene que estar caliente. Cuando esté listo ponemos en una cazuela un poco de aceite y una nuez de mantequilla. Añadimos el ajo y la chalota picados y dejamos sofreir un poco. Añadimos luego el calamar cortado en trozos pequeños y le damos un par de vueltas. Seguidamente añadimos el vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol. A continuación echaremos el arroz, sofreimos durante 30 segundos, echamos la tinta de calamar, removemos bien y comenzamos a añadir el caldo de pescado. El caldo se añade poco a poco, sin dejar que el arroz se quede seco pero tampoco que esté muy caldoso. Hay que remover continuamente y de forma suave, para que el arroz no se rompa. Este proceso durará más o menos 17-18 minutos, depende del tipo de arroz, así que la mejor forma de saberlo es probar. Cuando echemos el último cazo de caldo añadiremos un chorrito de brandy. El risotto tiene que quedar un poco caldoso, así que no dejéis que se seque entero al final y antes de comerlo dejadlo reposar 2 o 3 minutos.
Siento no poner foto pero con el hambre que tenía se me olvidó por completo.
Un saludo!
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En la cocina la imaginación es muchas veces lo principal. Ayer dispuse en mi casa de hojas frescas de albahaca (me chifla esta hierba) por cortesía de un compañero de trabajo, así que había que darle uso enseguida. Lo primero que hice fue un botecito de salsa pesto, para 2 o 3 veces más o menos. Y luego se me ocurrió, viendo lo que tenía en el frigorífico, darle una vuelta más de tuerca a la famosa ensalada caprese. Muchos ya sabréis que esta ensalada se compone de mozzarella, tomate y albahaca como ingredientes principales (si os fijáis en el color de los ingredientes blanco, rojo y verde, como la bandera de italia. No es así por casualidad...). Me fijé que tenía también unas obleas de arroz de las de hacer rollitos de primavera y se me ocurrió hacer unos rollitos con los ingredientes de la caprese. Una receta supersencilla y muy rica.
Ingredientes:4 hojas para hacer rollitos, una bola de mozzarella, 6 tomates cherry, 7 u 8 hojas de albahaca fresca, sal, aceite.
Ponemos en un recipiente agua caliente para poder ablandar las hojas de hacer rollitos. Metemos cada una unos 30 segundos, las sacamos con cuidado y las secamos con papel de cocina. Para cada rollitos utilizaremos dos hojas, para evitar que se nos puedan romper con facilidad cuando los friamos. Por lo tanto juntaremos las hojas de dos en dos.
Cortamos los tomates cherry en cuartos y la mozzarella en cuadraditos pequeños. Colocamos sobre cada dos hojas de rollitos unas hojas de albahaca, encima unos trocitos de mozzarella y tomate, echamos un poco de sal y unas gotitas de aceite sobre éste último y cerramos los rollitos. Ponemos en una sartén abundante aceite a calentar y cuando esté muy caliente echamos los rollitos y dejamos freir por cada lado 1 minuto y medio.
Yo acompañé los rollitos con un arroz basmati con pesto. Éste es el resultado:

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16 de Julio de 2006. Gran Premio de Francia en el circuito de Magny- Cours. Michael Schumacher en lo más alto del podio y Felipe Massa en tercer lugar. Lo que ha ocurrido en el circuito francés en el día de hoy ha sido una demostración más del pundonor del mejor equipo de todos los tiempos por volver a recuperar el lugar que le corresponde por historia: el primero. No sé si serán capaces de remontar la desventaja que les separa tanto de Alonso como de Renault en el campeonato de pilotos y constructores respectivamente, pero van a pelear cada punto hasta la extenuación.

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Me encantan las patatas. Fritas, cocidas, asadas... de cualquier forma como se cocinen me parecen un alimento genial. También me encanta la cocina italiana, y en especial las diferentes salsas que posee para acompañar sus platos. La salsa carbonara es probablemente, junto con la salsa pesto, la que más me atrae de todas. Sencilla y excepcional. Hay veces que no sabes muy bien que hacer para comer o cenar. El otro día tenía claro que iba a utilizar patatas y se me vino a la cabeza la salsa carbonara. Me pregunté qué tal quedaría y sin más me puse manos a la obra. Un plato fácil de hacer, económico (importante) y delicioso. Vamos con la receta.
Ingredientes: 4 patatas medianas, 50gr de bacon ahumado, 3 huevos, 50ml de nata líquida, queso parmesano rallado (unos 30-40gr), pimienta negra, nuez moscada, sal y perejil.
Pelamos y cortamos las patatas en láminas pequeñas y finas. Ponemos aceite en una sartén y cuando esté caliente añadimos las patatas, sazonamos y dejamos que se vayan haciendo a fuego bajo-medio.
Mientras ponemos en un cuenco los huevos y la nata. Batimos bien (si es con unas varillas en vez de un tenedor mejor) y añadimos el parmesano rallado y seguimos batiendo enérgicamente hasta que se mezcle todo correctamente. Por último echamos un poco de pimienta negra y nuez moscada, mezclamos y reservamos.
Cortamos el bacon en trocitos pequeños. Ponemos un poco de mantequilla en una sartén y cuando se haya derretido y esté bien caliente echamos al bacon y lo saltearemos durante 3 o 4 minutos. Lo sacamos a un plato con papel absorbente para quitar el exceso de grasa.
Cuando las patatas estén listas las sacamos de la sartén de nuevo a un plato con papel absorbente, quitamos el aceite de la sartén dejando cuatro gotas, volvemos a echar las patatas, añadimos el bacon y vertemos encima la mezcla de huevo, nata y queso. Con el fuego ya apagado removemos para que se mezclen todos los ingredientes bien, pero hay que tener cuidado de que no empieze a cuajar el huevo. Ésto es lo más IMPORTANTE en la salsa carbonara. El huevo debe quedar como una fina película alrededor de las patatas, sin comenzar a cuajar.
Por último, a la hora de servir, espolvoreamos un poco de perejil picado y añadimos un poco más de parmesano por encima.
Éste es el resultado:

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Ayer tocaba de nuevo pizza para cenar, y me puse a hacer la auténtica pizza italiana: pizza Margarita. ¿Porqué la margarita es la pizza por excelencia? Lo explicaremos con un poco de historia.
Se considera que el creador de la pizza fue un tal Raffaele Esposito, o por lo menos, que gracias a él se dió a conocer en el mundo entero. Se cuenta que en 1889 Raffaele hizo una pizza al horno especial con motivo de una visita del rey Humberto I y la reina Margarita. La reina, al parecer, era bastante exigente con la comida y no era gustosa de los sabores fuertes. Así Esposito, como tributo a los reyes y para dar un toque patriótico a la pizza, la elaboró con los colores de la bandera italiana: rojo, verde y blanco, es decir, salsa de tomate, albahaca y mozzarella. A la reina le debió gustar tanto este plato que la bautizaron con el nombre de pizza margarita.
Los ingredientes para elaborar esta pizza son muy sencillos, aunque cuanta mayor sea su calidad mucho mejor será el resultado final. El tomate ha de ser de buena calidad. Si no se quiere hacer triturando tomates naturales hay algunas salsa de tomate bastante buenas en los supermercados. Nada de tomate frito, por favor! La mozzarella muchísimo mejor si es de bola, y dentro de las de bola si encontráis de la marca Galbani mucho mejor. Creo que es la mejor mozzarella de todas las que he probado, sin entrar en las de búfala (para los de Miranda, la podéis encontrar en el Leclerc ). Merece la pena. No tiene porqué ser de búfala. Ésta última es más cara y difícil de encontrar. Claro que si no encontramos ninguna de las dos tendremos que acudir a las bolsas de mozzarella rallada que existen en los comercios. Pero creedme, hay mucha diferencia.
Para una pizza margarita de tamaño familiar utilizaremos 175gr de salsa de tomate, 2 bolas de mozzarella y albahaca.
La masa ya sabéis como se hace, así que ese paso me lo voy a saltar. Ponemos en una sartén unas gotas de aceite y echamos el tomate. Añadimos dos cucharaditas de albahaca picada y dejamos que se cocina durante 4 o 5 minutos. Reservamos y dejamos que se enfríe. antes de preparar la pizza precalentamos el horno a 250º. Extendemos la salsa de tomate en la masa y echamos un hilo fino de aceite por encima. Metemos al horno durante 8-9 minutos. Mientras cortamos las bollas de mozzarella en rodajas finas. Sacamos la pizza del horno, colocamos la mozzarella y echamos albahaca por encima. Lo tendremos en el horno otros 10 minutos más.
El resultado: bocato di cardinale!!!

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Como estamos en verano (aunque el tiempo en algunos sitios se empeñe en hacer que parezca lo contrario) nada mejor que las ensaladas para una cena fresquita y saludable. Es uno de los platos donde creo que más puedes dejar volar tu imaginación a la hora de hacer combinaciones. Abrir la nevera, comprobar lo que tienes y mezclar (siempre con algo de criterio, por supuesto) puede darte muchas satisfacciones. Aquí os dejo otra receta sencilla de hacer y que seguro a más de uno gustará.
Ingredientes (para 2 personas): lechugas varias, 3 pechugas de pollo, 1 huevo, pan rallado, un trozo de calabacín, 1 manzana golden, canela y mantequilla.
Para la vinagreta: 6 cucharadas de aceite, 2 cucharadas de vinagre de módena, sal, 1 cucharadita de mostaza, 1 cucharadita de azúcar, 1 lima.
Para hacer la vinagreta, ponemos en un bol el aceite, la vinagre, la mostaza y la sal. Con una cucharilla vamos removiendo poco a poco hasta que emulsione por completo. Añadimos el azúcar, seguimos removiendo y por último rallamos un poco de la piel de la lima encima. La lima es muy aromática y fresca y la da un toque genial.
Pasamos por huevo y pan rallado las pechugas y las freimos en aceite bien caliente, hasta que queden doradas y crujientes. Las reservamos en un plato con papel absorbente para quitar el aceite sobrante. Cortamos el calabacín en rodajas finas, pasamos por huevo y freimos durante un par de minutos. Dejamos que se enfríe tanto el pollo como el calabacín.
Pelamos y cortamos la manzana en rodajas finas. Ponemos la mantequilla en una sartén y cuando se haya derretido agregamos la manzana, espolvoreamos con un poco de canela y dejamos que se haga a fuego medio durante 6 o 7 minutos.
Mientras ponemos en un plato la lechuga, añadimos el pollo cortado en trocitos y el calabacín. Echamos la manzana caliente y la vinagreta por encima.
El resultado es éste:

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Hace ya mucho tiempo que no compro pizzas precocinadas de esas que venden en los supermercados. Como ya dije en un post anterior, no hay nada parecido a hacerte tu propia pizza en casa. Cuesta más trabajo, pero es muy divertido hacerla y el resultado compensa con creces el esfuerzo. El viernes hice pizza para cenar y pensé en currarme un mini-reportaje fotográfico de cómo hacer una pizza casera paso a paso. Con ello sólo espero que algunos de vosotros os animéis a llevar a la práctica lo que voy a poner a continuación. El esfuerzo merece la pena. Vamos al grano.
1. Lo primero que hay que decir es que lo más importante de la pizza es la masa. El relleno es lo de menos. Si la masa sale bien estará deliciosa aunque sólo le pongamos tomate y mozzarella. Esto hay que tenerlo claro para saber dónde debemos esforzarnos. Por ello las fotos se centran básicamente en la preparación de la masa.
2. Los ingredientes básicos para la masa de la pizza son harina, levadura, agua, sal y aceite. Hoy lo vamos a hacer sencillo en cuanto a que utilizaremos una harina que ya contiene levadura, con lo que nos quitamos una preocupación de encima. La harina que uso yo es de la marca Harimsa (ver foto) y la podeís encontrar en muchos supermercados. Las cantidades serán las siguientes: 330gr de harina, 160ml de agua, 1 cucharadita de sal fina y 4 cucharadas soperas de aceite.














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Hay muchas veces que no se tienen ganas de cocinar, que te apetece algo rápido... pues bien, aquí van un par de ideas para una cena rápida, sencilla, rica y saludable.
Ensalada César
Ingredientes: 1 lechuga trocadero (yo la encontré en las bolsas de ensalada preparadas del Consum), 3 anchoas de lata, 1 yema de huevo, 1 cucharadita de mostaza, 1 ajo, sal, pimienta negra, 150ml de aceite de girasol o de oliva suave, unas gotas de limón, 5 lonchas de bacon ahumado, queso permesano rallado.
Lo primero que haremos será la salsa, que es la auténtica protagonista de este plato. Para ello untamos un bol con el ajo machacado, echamos las anchoas cortadas finamente, la yema de huevo y el jugo de limón y con unas varillas mezclamos bien. Añadimos la mostaza (cuidado porque a mí se me fue un poco la mano y salió una salsa un poco fuerte) y removemos hasta que quede bien mezclado. Después vamos añadiendo el aceite poco a poco hasta que quede todo bien ligado. Salpimentamos y guardamos en la nevera.
En una sartén sin aceite echamos el bacon cortado en tiras finas a fuego fuerte hasta que se dore y quede un poco crujiente. Lo sacamos a un plato con papel absorbente para quitar el exceso de aceite.
En un plato ponemos la lechuga, salseamos con la salsa, echamos el bacon por encima y acabamos esporlvoreando un poco de parmesano rallado.
Yo además eché unas rodajas de calabacín a la plancha y habría estado mucho mejor con unos trozitos de pechuga de pollo empanada bien crujiente.
Éste es el resultado:



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Después de algunos días sin poner ninguna receta en el blog, vuelvo a la carga. Ayer tocaba pescado y os pongo una receta muy sencilla de hacer y que además está muy rica. Hay que cambiar de vez en cuando las formas de comer un alimento, así que esta es una buena ocasión para que probéis. Vamos con las recetas.
Lubina con salsa de calabaza
Ingredientes: 1 o 2 lubinas (depende del tamaño), 500gr de calabaza, 1 patata, 1 ajo, sal, pimienta blanca, perejil y limón.
Pelamos y cortamos la calabaza en trozos pequeños. Pelamos la patata y la cortamos en "cachelos". Ponemos un poco de aceite en una cazuela y añadimos el ajo troceado y dejamos sofreir un poco. Después añadimos la patata, damos una par de vueltas durante un par de minutos y añadimos la calabaza. Dejamos sofreir todo un poco, echamos sal y añadimos agua hasta que falta un poco para cubrir todo. Dejamos cocer a fuego medio-alto durante 15-20 minutos, hasta que tanto la patata como la calabaza estén cocidas. Pasamos todo por la batidora y reservamos. Si ha quedado un poco espeso se puede echar un poco de nata líquida, por ejemplo. Yo además eché un poco de queso Grana Padano rallado que tenía para darle un toque diferente.
Ponemos a precalentar el horno a 190º. En la bandeja del horno echamos un chorrito de aceite y ponemos la lubina. Echamos sal, pimienta blanca, perejil y un poco de limón y metemos al horno durante 5-6 minutos (dependerá como siempre del tamaño).
Para terminar, ponemos en un plato un fondo de salsa de calabaza y colocamos encima la lubina.
Este es el resultado:


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Ayer comenzó oficialmente el verano. Ya hemos pasado alguna semana de auténtico calor y aunque esta última semana ha sido algo más suave apatece degustar algún que otro plato fresquito. Las ensaladas son el recursos gastronómico más utilizado en esta época, pero creo que utilizadas todos los días acaban creando una monotonía que puede resultar muy aburrida. Porque no olvidemos que en la cocina hay que cambiar, como todo en la vida. Caer en la monotonía es peligroso. Por ello merece la pena de vez en cuando hacer cosas nuevas o que no solemos comer tan a menudo. Una buena idea para los días de calor son las llamadas "sopas frías", como el ajoblanco, el gazpacho o el salmorejo. Precisamente éste último plato es el que hice yo ayer por la noche. Es un plato de los no habituales en la cocina (de echo yo era la primera vez que lo hacía) y consigues de entrada sentarte a la mesa con otro tipo de sensaciones. Completamos la cena con una merluza de una forma un poco peculiar: con salsa pesto. Si, sí! salsa pesto, esa salsa mundialmente famosa (de la cuál me considero auténtico "tifossi") tan utilizada en los platos de pasta. Algunos os estaréis echando las manos a la cabeza... lo mismo hizo mi mujer al principio
. Después la opinión cambió.
Como siempre, os pongo las recetas por si alguno se quiere animar una tarde de éstas.
Salmorejo
Ingredientes: 1/2 Kg de tomates pera, 1 pimiento rojo, 250gr de miga de pan del día anterior o pan bimbo sin corteza (yo utilicé éste último), 1 ajo, 1 chorrito de vinagre de jerez, 125ml de buen aceite de oliva y sal. Como acompañamiento huevo duro y tacos de jamón serrano.
Ponemos el pan en una fuente y añadimos el agua justa y suficiente para que se empape por completo. Lo dejamos reposar un poco. Mientras cortamos los tomates y el pimiento en trozos y los ponemos en la batidora. Añadimos el ajo, la miga de pan bien escurrida y el aceite. Trituramos bien y añadimos el vinagre de jerez y la sal. volvemos a triturar y comprobamos el punto de acidez y de sal. Aquí cada uno a su gusto. Lo colamos bien con un colador o un chino y lo metemos al frigorífico para que esté bien fresquito.
Ponemos a cocer un huevo y dejamos enfriar. El huevo yo lo serví rallado, pero se puede poner en trocitos. A la hora de servir poner en una sartén dos gotas de aceite y cuando esté caliente añadir los taquitos de jamón el tiempo suficiente para que se doren un poco. Así tendremos el contraste del frío del salmorejo con el jamón caliente.
Éste es el resultado:


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Los fines de semana sirven para muchas cosas: salir de fiesta, descansar, hacer turismo y también para descubrir de vez en cuando un buen sitio para comer. Esto último es lo que hice yo ayer domingo. Después de 4 o 5 años esperando para ir por deseo expreso de mi amigo Unai (la historia tiene tela, a cualquiera que le digas que llevas planeando una comida durante 4 años te pega con el garrote...) fuimos a comer al Jatorrena, en Labastida. No había ido nunca a comer allí, y eso que lo tenemos bien cerquita de Miranda.
Bueno, pues después de estar allí sentado durante dos horas sin parar de comer he de decir que salí de allí gratamente sorprendido. El objetivo de la visita era comer patatas con chorizo. Al parecer tienen mucha fama en este sitio y era el plato que queríamos comer desde hace 4 años
. De momento, lo primero que te sorprende es la carta de precios. No me pareció nada caro. Antes de comer las famosas patatas pedimos unos platos a forma de entrantes. Un poco de morcilla con pimientos rojos, una ensalada, unas croquetas (que por cierto estaban de cine) y un revuelto de ajetes y gambas, acompañado todo ello en mi caso con un Viña Izadi Crianza 2002 que estaba bastante bueno. Es un vino que ya había probado anteriormente y que me gusta por lo suave que es (y lo bien que entra, jejejej). Después de acabar con los entrantes llegaron las patatas con chorizo. Pues bien, no voy a decir que merece la pera esperar cuatro años para comerlas
pero creo que no probado unas patatas con chorizo igual de buenas en mi vida. Y mi mujer pensó lo mismo. Las patatas estaban en su punto justo de cocción, con el caldo espesito, como a mí me gustan, con su chorizito... siento no tener foto pero es que en cuanto dejaron el "perolo" me puse a darle al diente y se me olvidó por completo. Las raciones además bastante generosas (no voy a decir las patatas que me comí porque me llamáis "gocho"). Para terminar Unai y yo nos pedimos unas chuletillas, que estaban de vicio. Te las sirven en una parrillita con su brasas y es de agradecer, porque así no se te quedan frías. Y de las chuletillas sí que tengo foto. Mirad, mirad:
